Ibiza \ Eivissa

Contexto Geográfico

La isla de Ibiza (Eivissa) forma junto con Formentera el archipiélago de las Pitiusas. Situadas al oeste del Mediterráneo, frente al levante peninsular, son las islas más meridionales del archipiélago balear. Entre las dos suman una extensión de 623 km2. La distancia que separa Eivissa de Mallorca equivale aproximadamente a la que hay entre Eivissa y Denia, el punto más cercano a la Península Ibérica; está equidistante entre Barcelona y Argel. Su situación geográfica, favorecida por las corrientes marinas, la convirtieron desde la antigüedad en un punto estratégico en las rutas de navegación del Mediterráneo.

La isla de Ibiza se caracteriza por un relieve accidentado, especialmente en el norte, con alturas medias de 400 m sobre el nivel del mar (la mayor es de 475 m). Los montes aparecen cubiertos de bosque de pino mediterráneo. En las costas alternan calas, acantilados y playas; ante ella emergen numerosos escollos e islotes, como los de Espalmador, Sa Conillera, Tagomago o el impresionante macizo de Es Vedrà. La parte sur de Ibiza es la más llana, y en ella se localizan las salinas, en cuya proximidad surgirán los núcleos históricos más antiguos: el asentamiento fenicio de sa Caleta y la propia ciudad de Ibiza. Ésta es el centro urbano por excelencia, ocupando un promontorio costero junto a una bahía natural donde se encuentra el puerto. A los pies de la parte antigua -Dalt Vila- se extienden los barrios de sa Penya, la Marina y Vara de Rey, que formando también parte del Conjunto Histórico Artístico. Ibiza es una ciudad con 2700 años de historia que conserva numerosos testimonios del pasado. La mayor monumentalidad la ostenta su imponente recinto amurallado del siglo XVI, que encierra una trama urbana de origen medieval y un catálogo interesante de edificios históricos. No menos importante es la gran necrópolis fenicio púnica del Puig des Molins.

Isla, municipio y ciudad comparten nombre: Eivissa, topónimo que designa las tres realidades. La ciudad cuenta con el puerto de pasajeros y mercancías más importante de la isla y su bahía, resguardada de todos los vientos acoge numerosas embarcaciones de recreo.

Ibiza, biodiversidad y cultura. Bienes declarados Patrimonio Mundial - Ayto. Ibiza
Plano del ámbito declarado Patrimonio Mundial por la Unesco - Ayto. Ibiza

Las murallas de Ibiza

La ciudad de Eivissa siempre estuvo fortificada, así lo indican los textos clásicos que aluden a las grandes murallas de la ciudad en el siglo III a.C., pero estos restos arqueológicos no nos quedan visibles (ver itinerario La Ciudad en la Antigüedad). Las murallas medievales, sustituidas en el siglo XVI por la fortificación abaluartada que hoy rodea Dalt Vila, sí dejaron su impronta en la ciudad. Este itinerario ofrece un paseo por las murallas renacentistas, destacando los lugares donde aún se conservan lienzos y torres de la fortificación medieval.

Murallas renacentistas - Visual entre el Baluarte de Sant Pere y Sant Jaume

Las Baleares se integraron a Al-Andalus en el año 902-903. A partir de entonces la isla aparece citada como Yabisa y contaba con una medina amurallada. Así lo transmiten algunos textos medievales, como la descripción del asalto a la ciudad por la cruzada Pisano-Catalana acaecida en 1114-1115. Las murallas medievales, originadas en la época musulmana, constaba de tres recintos fortificados escalonados ocupando la vertiente occidental del puig de Vila, con una extensión de casi 4 ha. En la cúspide, el precedente del castillo fue el alcázar y la almudaina islámicos que se concibieron como otro recinto fortificado situado en el ángulo suroeste de la cerca superior. Tras la conquista cristiana promovida por Jaime I de Aragón en 1235, este sistema defensivo se mantuvo introduciendo algunas reparaciones y cambios con la edificación de nuevas torres.

La situación de inestabilidad que vivía el Mediterráneo durante la primera mitad del s. XVI, propició la fortificación de las costas Mediterráneas. Este clima de inseguridad ocasionado por el perpetuo peligro de asalto de la armada turca, que a menudo se aliaban con los franceses, y por los continuos ataques de corsarios y piratas berberiscos, generó la necesidad de fortificar la frontera marítima, lo que implicó intervenciones poliorcéticas masivas en las Baleares, así como en las Pitiüsas y en las costas mediterráneas peninsulares.

Fases constructivas de la fortificación renacentista - Ayto. Ibiza

Ante este inminente clima bélico, su importancia estratégica y la existencia de unas murallas en mal estado y obsoletas, que no podían hacer frente a los nuevos avances de la pirobalística protagonizado por la pólvora, hicieron patente la necesidad de realizar una nueva fortificación que protegiera la isla de Ibiza.

Los años cincuenta del siglo XVI, con el control por parte del príncipe, y luego rey Felipe II, la defensa de las fronteras se vio consolida con obras como las de Ibiza. De este modo, en 1555 se encargó al ingeniero Giovanni Battista Calvi la traza y construcción del nuevo recinto. Para este proyecto Calvi aplicará lo conocido como “traza italiana”, es decir, recinto fortificado abaluartado, sistema defensivo que se mostró eficaz para hacer frente a la nueva artillería.

Calvi proyectó una muralla que rodeara exteriormente la fortificación medieval terraplenando el espacio intermedio. Se trata de un recinto defendido por seis baluartes: San Bernat, San Jordi, Sant Pere, San Jaume, San Joan y Santa Tecla.

Al morir Calvi, en 1574 las obras pasaron a Jacobo Paleazzo Fratín. Cuando el nuevo ingeniero tomó el proyecto había que hacer frente a diversos problemas: proteger el puerto de Ibiza para evitar la entrada de la flota turca, incluir el padrastro de Santa Lucía y agregar en el ámbito de intramuros el espacio urbano que se formó fuera de las murallas medievales que se conoció como la Vila Nova. Fratín agrandó el recinto fortificado mediante la ampliación del baluarte de San Joan hacia levante ubicando el baluarte de Santa Llúcia en el extremo y cerrando el recinto con el Revellí.

Fratín realizó tales cambios en la fortificación, como la construcción del baluarte de Santa Llúcia para una mayor protección del puerto, debido a que la posibilidad de sufrir un ataque turco era más factible a causa del transcurso de la guerra en el Mediterráneo.

Extracto del plano de la ciudad de Ibiza con el proyecto de Calvi, segunda mitad del siglo XVI - Leiden, University Library Collection Bodel-Nijenhuis Atlas 440 fols. 45-46
Centro Geográfico del Ejército, Ibiza 171. Madrid - Leiden, University Library Collection Bodel-Nijenhuis Atlas 440 fols. 45-46

Ibiza es, junto con Malta, aunque a otra escala, uno de los grandes ejemplos de ciudades fortificadas del Renacimiento que se conservan, y ambas planteadas como bastiones en el Mediterráneo frente al turco.

Un recorrido por la muralla de Ibiza

Las torres y lienzos medievales quedaron anticuados e indefensos con la introducción de las armas de fuego y los potentes cañones de los que se acompañaban tanto las armadas turcas como los piratas berberiscos aliados con la Corona Francesa. Por esta razón a mediados del siglo XVI se construyeron las murallas renacentistas que con sus baluartes pudieron hacer frente a los ataques artilleros.

La obra de la fortificación renacentista se realizó en dos fases. La primera (1554-1576), diseñada por el ingeniero italiano Giovanni Battista Calvi, estaba formada por seis baluartes con sus cortinas que básicamente rodeaban el perímetro de las murallas medievales, pero su proyecto quedó inacabado. La segunda fase (1576-1588) fue concebida por el capitán Giacomo Palearo “el Fratín”, ingeniero mayor del rey Felipe II. Su diseño contemplaba la ampliación del baluarte de Sant Joan, la construcción del de Santa Llúcia y del revellín. Con esta obra se amplió el espacio urbano de intramuros a 10 ha, que a partir de entonces recibió el nombre de Dalt Vila, la parte alta de la ciudad que rodea la fortificación abaluartada. Para conocer la génesis, evolución y valor técnico de los distintos recintos fortificados, se recomienda visitar el Centro de Interpretación Madina Yabisa, en la calle Major, 2, y los baluartes museizados de Sant Pere y de Sant Jaume. Son distintos los caminos que se pueden seguir para visitar estos lugares, pero siempre condicionados por las puertas de la muralla.

Tres son las puertas originales de la fortificación renacentista. La del Mar o Portal de ses Taules era la principal y se localiza en el lateral este del baluarte de Sant Joan. La de Portal Nou queda al oeste, junto al baluarte de Sant Pere, y la puerta del Soto Fosc, al sur de la fortificación, permite la entrada desde el baluarte de Sant Bernat. Existen otros dos accesos pero éstos se abrieron en la primera mitad del siglo XX.

La Puerta del Mar O Portal de Ses Taules

Entrada monumental y principal de las murallas que se localiza al lado oriental del baluarte de Sant Joan. Su nombre original lo recibió por su clara orientación hacia el puerto, aunque también se conoce como el Portal de ses Taules por el puente levadizo de madera que tuvo hasta el siglo XIX. La construcción corresponde a la fase proyectada por el capitán Fratín. La entrada, aunque principal, estuvo pensada y diseñada para obstaculizar el asalto enemigo, por esta razón el acceso original era una rampa en recodo formada por tres tramos perpendiculares. Esta rampa se modificó en 1870 al reorganizar la plaza de la Constitución para darle mayor amplitud.

El estilo arquitectónico de la puerta obedece a los cánones del renacimiento, recuperando el gusto por la arquitectura imperial romana, como se puede ver por el uso de fuertes sillares almohadillados en la construcción de la puerta, las estatuas romanas que la flanquean y el uso del latín en la inscripción bajo el escudo. La inscripción recuerda para la posteridad que la obra pública de las murallas se debe al monarca Felipe II, cuyo poder no conocía fronteras. Lo acompaña tanto el nombre del entonces gobernador Fernando Zanoguera como el año de construcción, 1585.

El gran escudo de armas de Felipe II está flanqueado a la izquierda por el blasón del gobernador Fernando Zanoguera, simbolizado por un nogal, y a la derecha por de Eivissa, representado por un castillo con tres torres sobre ondas.

La iconografía de la entrada se completa con las estatuas de las hornacinas situadas ambos lados que representan a un guerrero y a una victoria. Ambas son de época romana, así como la del togado que encontramos traspasado el Patio de Armas. Según la historiografía local estas esculturas se hallaron durante las obras de la muralla en las inmediaciones del Portal Nou. Sin embargo, otros estudios realizados indican que seguramente se trajeran de fuera para completar la ornamentación de la puerta y, junto al escudo, transmitir el mensaje del poder de la monarquía.

El portal se construyó con piedra marès, utilizada generalmente para aquellos elementos arquitectónicos ornamentales o que cumplían una función estética. En este caso, el marès se trajo de Mallorca por tener una mejor calidad, siendo así un material que ennoblecía la obra.

La entrada, en arco de medio punto, continúa con un pasaje que, cubierto por bóveda de cañón, atraviesa la muralla donde se disponen tres puertas de madera, conservándose las hojas de las dos primeras. En la parte superior se mantiene el engranaje del puente levadizo, en desuso desde el siglo XIX, que salvaba el desnivel del foso excavado delante del portal. La entrada da acceso al Patio de Armas.

Rampa original de la Puerta del Mar en 1869 - Luís Salvador de Austria, 1869: Las Antiguas Pitiusas, Leipzing
Acceso actual de la puerta principal de las murallas - Ayto. Ibiza
Puerta del Mar o Portal de ses Taules - Ayto. Ibiza

El Patio de Armas

Entrada del Patio de Armas desde la plaza de Vila - Ayto. Ibiza

Cuerpo de guardia concebido para vigilar la entrada y reunir a los soldados destinados a la fortificación. Pero dadas sus dimensiones, difícilmente pudo cumplir esta última función. Se presenta como una plaza rectangular con soportales en dos de sus lados, con arcos de medio punto en el lado más largo, y dos arcos rebajados en el corto, contiguo a la entrada, sobre el que sitúa un balcón para la autoridad. Se corresponde a un pequeño edificio de dos plantas utilizado para dar resguardo a los soldados que custodiaban el acceso. Bajo los soportales, frente a la puerta, se construyó una chimenea donde se cobijaban los vigilantes durante el invierno, y el banco labrado en piedra les daba cierta comodidad durante las horas que debían permanecer allí.

Tanto la plaza como el balcón presentan estilos arquitectónicos y elementos ornamentales recuperados de la antigüedad clásica, propias del renacimiento, como las arcadas de los pórticos o la ornamentación del balcón, representado por el orden jónico con su entablamento con dentellones bajo la cornisa y el frontón que lo remata. Relieves de cabezas humanas decoran la basa y en el entablamento, y un gran florón central marca el eje de simetría del vano.

Si nos fijamos en los muros que limitan el patio, a ambos lados, se puede apreciar el gran desmonte que realizaron en la roca natural del puig para abrir el nuevo acceso de la ciudad a intramuros, obra desarrollada durante el proyecto del capitán Fratín.

Traspasada la puerta, ya en el interior de la ciudad, encontramos a la izquierda otra hornacina, con la escultura de un togado romano. La estatua lleva un estuche cilíndrico como el que utilizaban los cargos públicos de la antigua Roma para guardar documentos, y puede representar en este caso a los Jurados de la Universitat, órgano de gobierno local de la isla, ocupando por ello justamente el límite del acceso al interior de la villa. Sobre el eje de la puerta se colocaron los escudos de la corona de Aragón y de la ciudad.

Desde el Patio de Armas nos adentramos en la plaza de Vila, lugar que quedaría a extramuros respecto a las murallas medievales. En ella se organizaba un mercado frente a una de las puertas de la muralla que estaba situada al principio de la calle de Santa Cruz, al final de la plaza, y era conocida como la puerta del Mar o Mayor. Estaba flaqueada por dos torres medievales, las nº XXVII y XXVIII. La torre XXVII quedaría a la izquierda de la puerta, pero no quedan vestigios visibles de la misma. Al otro lado se sitúa la torre XXVIII que, de planta circular, se corresponde constructivamente a modelos adaptados a la artillería introducidos en los siglos XIV-XV. El interior de la torre se puede apreciar, entrando al restaurante Sa Torreta, una planta inferior que presenta una factura muy cuidada, realizada con sillares tallados en piedra caliza, está cubierta por una bóveda semiesférica y en el perímetro se abren cámaras de tiro de bóveda apuntada. El volumen exterior de mampostería irregular se puede observar desde el baluarte de Sant Joan.

El proyecto de Calvi preveía situar la puerta principal de las murallas renacentistas en la misma zona donde se encontraba la puerta del Mar medieval. Adosado a la torre XXVII se construyó un edificio que en el siglo XVI se calificó como idóneo para albergar la casa de armas, no obstante nunca llegó a tener esta función. La fachada conserva una puerta en arco de medio punto y un óculo sobre ella, actualmente se utiliza como despacho de arquitectura, anteriormente este lugar acogía la galería de arte Van der Woort, abierta en los años 60 del siglo XX. En la plaza de Vila también nos encontramos una especie de torreón en una esquina que no hay que confundir con una torre medieval. Se trata del orejón inacabado proyectado por Calvi cuya función era defender la puerta que nunca llegó a construirse y formaba parte de la estructura del baluarte de Sant Joan.

El Baluarte de Sant Joan

Orejón inacabado de la primera fase de la obra del baluarte de Sant Joan - Ayto. Ibiza

El diseño original se corresponde a la época de Calvi, que preveía un baluarte similar al de Sant Pere, con orejón incluido. Comenzó a construirse en los años 60 del siglo XVI, pero quedó inacabado y fue ampliado por Fratín, cuya obra se prolongó hasta finales de la centuria. Por lo tanto este baluarte contiene elementos de los dos proyectos de la fortificación. Al diseño inicial se corresponden el flanco y la casamata oeste, parte del muro norte y el orejón inacabado. El proyecto de Fratín readaptó el baluarte al nuevo trazado, haciéndolo mucho más grande y con una planta muy diferente a los proyectados por Calvi. A la parte nueva del bastión se le dotó de una amplia casamata descubierta con troneras en el flanco este para la defensa del Portal de ses Taules. Además en dos de sus ángulos se construyeron sendas garitas de vigilancia. En cuanto al proceso de la obra, se sabe que en 1596 todavía faltaban por levantar los parapetos del baluarte y acabar una de las garitas.

En 1727, sobre la casamata del flanco este se construyó la Sala de Armas según proyecto del ingeniero militar Simón Poulet. Edificio de dos plantas, en la inferior, ocupando el espacio de la antigua casamata, se construyeron dos naves paralelas cubiertas con bóvedas de cañón donde se almacenaba la pólvora. La pérdida de su funcionalidad original también supuso que se retocaran las troneras que fueron transformadas en ventanales rematados con arcos rebajados. La sala superior es un espacio amplio de planta rectangular con cubierta a doble vertiente. En el interior, una doble línea de pilares sostiene la estructura de madera del forjado. La puerta original se sitúa en la fachada orientada a la ronda de murallas. En la actualidad este edificio alberga el Museo de Arte Contemporáneo de Eivissa, durante cuyas obras de ampliación en 2008 se encontraron en el interior del baluarte restos arqueológicos correspondientes a la ciudad de la época fenico-púnica.

Ya en época contemporánea, en los años sesenta del siglo pasado, se abrió un túnel en el flanco oeste baluarte para facilitar la entrada de vehículos a Dalt Vila. Con esta obra se seccionó la casamata correspondiente a la fase de Calvi, que se orientaba hacia el baluarte de Sant Pere.

Al exterior del baluarte de Sant Joan, frente al flanco oeste, se encuentra el exterior de la torre XXVIII, de planta circular. Cabe detenerse en este lugar y observar la panorámica que se contempla de la parte alta de la ciudad donde se pueden distinguir algunas de las torres de la muralla medieval que cerraba el recinto por el levante. La línea visual que une a estas torres, desde la torre de la Catedral, marca el límite de lo que fue la ciudad medieval, que se desarrolló en la vertiente oeste del Puig de Vila. Contaba con tres recintos escalonados o barrios conocidos como la Vila Superior, la Vila Mitjana y la Vila d’Avall o el arrabal. El primer proyecto de las murallas renacentistas iniciado en 1555, diseñado por Calvi, básicamente rodeaba las cercas medievales. Posteriormente el capitán Fratín continuó con el proyecto de la fortificación a partir del 1575. La nueva traza se alejó de la línea perimetral de las murallas medievales hacia el este, incorporando en el ámbito de intramuros un amplio espacio urbano que se conoció como la Vila Nova. Con el paso del tiempo se fueron derribando los muros medievales, desapareciendo la distinción entre barrios, unificándose el espacio urbano en el interior de las murallas renacentistas que desde entonces recibió el nombre de Dalt Vila.

Visual del trazado de la muralla medieval que cerraba la ciudad al Este. Identificación de las torres medievales del frente de levante - Ayto. Ibiza

En dirección al baluarte de Sant Pere, siguiendo por la ronda de Antoni Costa Ramon, nos adentramos en la fase de la fortificación que diseñó el ingeniero Giovanni Battista Calvi. La cortina que une los baluartes de Sant Joan y de Sant Pere se construyó paralela al lienzo medieval que cerraba el tercer recinto o arrabal y que iba de la torre XXVIII a la torre XXX. La vieja muralla quedó bajo el terraplenado de la ronda y de las casas construidas posteriormente. Una intervención arqueológica realizada en la zona permitió descubrir parte de este lienzo, construido con tapial, que se conserva en la planta baja del edificio de viviendas de promoción municipal con entrada por la calle de Santa Cruz.

En la plaza del Sol, situada al lado de la puerta del baluarte de Sant Pere, se sitúa la torre XXX, que junto a la torre XXVIII son las dos únicas torres de planta circular del recinto medieval, construidas entre los siglos XIV-XV. Presenta una fábrica de mampostería de piedra caliza ligada con mortero de cal y arena, con el interior macizado por un relleno de capas apisonadas de tierra y cal. En alzado, la torre se encuentra seccionada por el caballero de Sant Lluc, construido en 1596 superponiéndose sobre la misma. Por la documentación escrita del siglo XVI sabemos que la torre tuvo almenas de piedra y, además, aparece citada como la Torre Nova.

Evolución de los recintos fortificados de Dalt Vila - Ayto. Ibiza
La Torre Nova (T. XXX) a la que se superpuso el caballero de Sant Lluc - Ayto. Ibiza

El Baluarte de Sant Pere

El proyecto de Calvi planteaba básicamente dos tipos de baluartes, el más común de planta pentagonal y con casamatas laterales bastante altas, y otro más complejo de planta de tendencia triangular con orejones como fueron el baluarte de Sant Pere y el de Sant Joan. La función del orejón era la de reforzar la defensa de la puerta y de la casamata. La puerta conocida como el Portal Nou está situada junto flanco meridional del baluarte, en la cortina entre éste y el de Sant Jaume.

El baluarte se construyó en la parte baja de la ciudad, existiendo un importante desnivel en relación al baluarte de Sant Jaume, que causó cierta complejidad a la obra. Al terraplén del fortín se accede desde la plaza del Sol. Consta de dos casamatas, una superior a un nivel sensiblemente inferior que el terraplén, orientada hacia el sur. Esta casamata se recuperó por una intervención arqueológica desarrollada en 2002, comprobándose que durante la ejecución del proyecto de Calvi solo llegó a construirse la parte descubierta. Presenta dos troneras abiertas con la derrama en sentido inverso para poder cubrir el pie del baluarte de Sant Jaume. La casamata del flanco oriental, construida a un nivel inferior, también dispone de troneras, originalmente abiertas, pero en el siglo XVIII se cerraron arcadas. Un túnel que parte del corredor del Portal Nou permitía el acceso a las casamatas desde el interior del recinto. Originalmente al terraplén se accedía desde la ronda de murallas, hasta que se cerró por Caballero de Sant Lluc, construido sobre la gola del baluarte.

Actualmente este baluarte se utiliza para desarrollar actividades cultuales. En la casamata superior se exponen una serie de paneles sobre los bienes de Eivissa inscritos en el patrimonio mundial. La casamata inferior se halla musealizada.

Museización en la casamata del baluarte de Sant Pere - Ayto. Ibiza

La museialización del baluarte de Sant Pere. Dotado de medios interpretativos, el contenido central versa sobre la construcción de las murallas renacentistas. A través de audiovisuales se hace una introducción al contexto social y político en el que surge la ejecución de las murallas y el proyecto Calvi, se dan a conocer los personajes que intervinieron en la obra (los ingenieros, gobernadores, los maestros de obra, canteros y la mano de obra), además de explicar las vicisitudes que incidieron en la construcción de las murallas. Se trata de un audiovisual muy rico en contenidos históricos cuya base documental se fundamenta en los datos de archivo extraídos durante la elaboración del Plan Director de las murallas de Eivissa.

Desde el caballero de Sant Lluc, subiendo por la ronda Calvi, cabe detenerse en la calle de San José donde se conserva un importante tramo de la fortificación medieval. Se corresponde al lienzo interior de la triple muralla que separaba el recinto intermedio del inferior o arrabal. Esta sección muraría, construida con tapial, mantiene un considerable alzado y dos torres de planta cuadrangular que se identifican con las torres nº XX y XXI. Esta parte de la muralla se prolongaría hacia el este para enlazar con la torre XVIII, situada en la esquina del Seminario.

El Portal Nou

Situado junto al flanco meridional del baluarte de Sant Pere, se trata de una de las entradas originales de la muralla renacentista ubicada en uno de los puntos más expuestos a la batería enemiga. Fue concebida como un portillo semioculto por el orejón del baluarte, que además la protegía. Da entrada a un túnel o corredor de unos 50 m de longitud que atraviesa la muralla y desemboca en la actual plaza del Sol. Además del orejón, otros elementos reforzaban la defensa de la puerta ante un presunto asalto enemigo, estos eran; la buhera sobre la entrada exterior oculta por un arco rebajado situado por encima del cordón, practicable desde el Caballero de Sant Lluc. En el recorrido del corredor, cubierto por bóveda de cañón, quedan las jambas de otras dos puertas intermedias, entre ellas se situaba otra buhera de planta rectangular, cuyo hueco se abría en el tramo final de la Ronda Calvi, actualmente tapado. La protección de la puerta también se aseguraba desde las casamatas del baluarte de Sant Jaume. Al final del corredor se abre otra galería que descendía hacia las casamatas del baluarte de Sant Pere. La entrada fue objeto de una restauración en 2008, eliminando unos aplacados postizos colocados alrededor del hueco y del escudo. Esta intervención permitió descubrir el vano original, formado por dovelas de piedra marès en arco de medio punto, flanqueado por grandes sillares de piedra caliza y marès. También se pudo precisar el lugar exacto que ocupaba el escudo representativo de la Corona de Aragón.

Lienzo de la muralla donde localiza el Portal Nou - Ayto. Ibiza
El Portal Nou - Ayto. Ibiza
Defensa vertical o buhera que protegía el Portal Nou desde el Caballero de Sant Lluc - Ayto. Ibiza

El Caballero de Sant Lluc

Está situado al noroeste de la fortificación, sobre la gola del baluarte de Sant Pere. Los caballeros son fortificaciones sobreelevadas que permitían optimizar el fuego de la artillería. El de Sant Lluc se creó para cubrir las zonas que no se alcanzaban con el baluarte de Sant Pere. Fue proyectado por el ingeniero Antoni Saura a finales del siglo XVI. Por el lado que mira a la ciudad se superpone parcialmente a la torre XXX, conocida como la Torre Nova del recinto medieval. Al caballero se accede desde la ronda de murallas que desciende desde el baluarte de Sant Jaume al de Sant Pere, a través de una gran puerta adintelada sobre la cual se colocó el escudo del gobernador Fernando Zanoguera. Es de planta triangular delimitado por parapetos de poca altura, rematados en derrama recta, excepto la cara que mira sobre el terraplén del baluarte, que presenta dos troneras. En el lateral oeste tiene una sala abovedada, o cuerpo de guardia. A la izquierda de la entrada se encuentra la abertura superior de la buhera, ya que era desde este lugar donde se articulaba la protección de la entrada del Portal Nou.

Volviendo a la ronda Calvi se podrá comprobar la pronunciada pendiente de la topografía del terreno a la que se adaptó el diseño de la fortificación. Este desnivel queda reflejado en la ronda de murallas, en el parapeto que la limita, así como en la línea del cordón, visible a extramuros desde el baluarte de Sant Jaume. El lienzo que lo une con el de Sant Pere se comenzó a construir en 1556, pero el parapeto no se finalizó hasta el siglo XVII.

El Caballero de Sant Lluc construido sobre el baluarte de Sant Pere para mejorar la defensa de la ciudad - Ayto. Ibiza
Muralla medieval y torres en la calle San José - Ayto. Ibiza

El Baluarte de Sant Jaume

En 1555 se inició la obra de la fortificación, comenzando por este baluarte y el de Sant Jordi, para poner en defensa una de las zonas más desprotegidas ante los ataques desde el mar, además de dominar la parte de poniente de la ciudad y la zona de los Molinos. Se conoce que en 1556 ya podía soportar la artillería, aunque un informe de 1595 evidencia que aún no estaba totalmente acabado. Se corresponde al modelo de baluarte pentagonal de dos caras y flancos, con dos casamatas semidescubiertas a un nivel inferior al terraplén. En las casamatas se abren dos troneras separadas por un merlón, los huecos están orientados para cubrir la zona entre las cortinas y los vértices del baluarte de Sant Pere, al oeste, y de Sant Jordi, al este. A las casamatas se accedía, originalmente, por un corredor en rampa que quedaba directamente frente a la puerta. El acceso fue modificado en el siglo XX y se sustituyó por una rampa italiana dispuesta en sentido lateral a dicha puerta. La plataforma superior presenta un parapeto recto de fábrica con troneras, al ganar en altura cubría mejor al arcabucero que tiraba sobre él y el cañón tiraba por la tronera. Este remate ya se corresponde al siglo XVII, así como la sencilla garita construida en la esquina suroeste.

Desde este baluarte se pueden disfrutar de unas vistas excepcionales hacia la necrópolis del puig des Molins. Además está dotado de equipamiento y medios interpretativos que ayudan a comprender la funcionalidad de estas estructuras defensivas. En la plataforma del baluarte se han incorporado réplicas de cañones frente a las troneras y las casamatas se encuentran musealizadas.

La musealización del baluarte de Sant Jaume. El tema central de la exposición trata sobre la tecnología miliar en la historia moderna, para que los visitantes puedan entender cómo la introducción de las armas de fuego conllevó a la transformación de las fortificaciones. Se trata de un espacio interactivo concebido para que el público puedan manipular los objetos expuestos que se tratan de armas, armaduras, réplicas de cañones y de diferentes piezas de artillería, acompañados de explicaciones en paneles y maquetas a través de las cuales se trata de hacer comprender el valor técnico e ingenioso de la fortificación y de los ingenieros que la crearon.

El baluarte de Sant Jaume - Ayto. Ibiza
Museización interactiva en el baluarte de Sant Jaume: exhibición de armaduras; panel con las líneas de tiro del baluarte; simuladores de cañones. - Visual entre el Baluarte de Sant Pere y Sant Jaume

Entre los baluartes de Sant Jaume y de Sant Jordi se sitúa el yacimiento de la ronda Calvi, donde se halló parte del lienzo muralla medieval y dos torres de planta cuadrangular, las nº XXV y XXVI. El tramo descubierto enlazaba con la Almudaina al este y protegía el primer recinto de la ciudad medieval a poniente. Este lugar ofrece un marco excepcional para conocer in situ la concepción defensiva y constructiva de la fase medieval frente a la evolución que significaron las fortificaciones abaluartadas en la Edad Moderna.

La investigación histórica y documental de la zona, fundamentada en la cartografía de la ciudad del siglo XVI, desveló a los arqueólogos que en la ronda Calvi se ocultaba un importante tramo de las murallas medievales, lo que motivó la excavación sistemática de la zona durante diversas campañas (1991-1997), así como trabajos de restauración y consolidación de las estructuras aparecidas. El yacimiento aparece delimitado por la cortina de la muralla renacentista y por los muros de las edificaciones y jardines de la parte sur y occidental de Dalt Vila. A lo largo del tiempo la muralla andalusí fue objeto de transformaciones. Construida con tapial, el paramento de extramuros presenta un forro de mampostería de piedra que evidencia las sucesivas reparaciones que tuvo a lo largo de los siglos que estuvo en uso. Las torres también fueron ampliadas o reedificadas durante la fase medieval cristiana. A intramuros aparecieron una serie de construcciones correspondientes a casas que se adosaron a la muralla con posterioridad a la conquista catalana, entre los siglos XIV-XV, y que introdujeron elementos arquitectónicos de estilo gótico. En el siglo XVI, cuando se construyó la fortificación renacentista paralela a los muros medievales, éstos se cubrieron con importantes aportes de tierra que terraplenaron la ronda.

Las excavaciones también dejaron al descubierto la parte interna de la muralla renacentista, que se puede observar frente a una de las torres medievales (nº XXV). Constructivamente aparece reforzada interiormente por contrafuertes o costillas y arcos rebajados de descarga rellenos de tierra que forraba el muro exterior de la muralla. La flexibilidad del paño entre las costillas era esencial para que los impactos de la artillería fueran absorbidos por el terraplenado y no se causaran daños a la fortificación.

El baluarte de Sant Jaume - Ayto. Ibiza
Museización interactiva en el baluarte de Sant Jaume: exhibición de armaduras; panel con las líneas de tiro del baluarte; simuladores de cañones. - Visual entre el Baluarte de Sant Pere y Sant Jaume

El Baluarte de Sant Jordi

Partes de un Baluarte - Ayto. Ibiza

Ocupa una posición elevada enfrente de lo que fue la antigua Almudaina. Es una de las zonas de mayor interés militar y expuestas a los ataques de la artillería desde el mar. Por esta razón fue uno de los primeros en construirse junto con el de Sant Jaume, iniciándose la obra en marzo de 1555. Presentan estructuras similares; de planta pentagonal con casamatas semicubiertas en los flancos y en cada uno de los lados se abren las troneras separadas por el merlón. Las del flanco de poniente fueron modificadas en el siglo XVIII, añadiendo arcadas sobre la abertura superior de la tronera y levantando de nuevo un muro de mampostería sobre los arcos y el merlón. Actualmente solo se puede acceder a las casamatas desde el interior del Castillo, a través de una estrecha galería que discurre bajo el corredor de la puerta de la Bomba.

En la plataforma superior las caras del baluarte conservan el único ejemplo original de parapeto abocelado o alamborado para tiro a barbeta, es decir, bajo para que pudieran tirar sobre él los cañones, por ello no presentan troneras. Posteriormente fue ligeramente modificado al elevar un pretil interior, aunque según consta en 1595 los parapetos estaban todavía sin terminar y había que acabarlo de terraplenar. Este baluarte sustituyó al de Sant Alfons que se había construido en 1554.

El Recinto del Castillo

Ocupa un lugar destacado en la cima de la ciudad y ha sido objeto a lo largo de su historia de importantes transformaciones que han transfigurado su carácter medieval. Su perímetro se originó en la época islámica, emplazándose en el ángulo sureste del recinto superior de la triple muralla medieval. Estaba rodeado por 12 torres y se diferenciaban dos partes, el Alcázar al este y la Almudaina al oeste, separados por un lienzo de muralla con una torre intermedia y en los extremos las torres nº IV y VI, las cuales marcaban la divisoria entre ambas partes. Tras la conquista cristiana de 1235, se sustituyeron algunas torres del periodo anterior y se introdujeron ciertos cambios. Las construcciones de época moderna fueron las que más afectaron al recinto original, algunas de las torres se conservaron pero otras acabaron integrándose en los nuevos edificios o quedaron ocultas bajo rellenos de tierra, pero siempre se mantuvo su función militar.

Entre los años 1584 y 1585 se construyó el Caballero de Santa Bárbara o de la Almudaina que ocupa el sector suroeste del recinto, frente al baluarte de Sant Jordi. Por la documentación del siglo XVI, se conoce que el lugar se terraplenó antes de iniciar las murallas renacentistas con la intención de crear una plataforma elevada que pudiera soportar la artillería. Este terraplén de tierra estaría contenido por la línea defensiva de la Almudaina entre las torres X y XIII. Tras el 1584 se forró con un muro de mampostería, dejando en su interior los muros medievales, y se abrió la puerta de la Bomba, que aparece rematada por los escudos de la Corona de Aragón y del gobernador Fernando Zanoguera. A principios del siglo XX se construyeron sobre el caballero un conjunto edificaciones destinadas a cuarteles militares que se conservaron hasta su sustitución por otros edificios para dependencias del nuevo parador, obra en proyecto al que se destinará el Castillo. Durante estas obras se han excavado los rellenos de tierra del caballero de Santa Bárbara, descubriéndose la torre XI y parte del lienzo de la Almudaina hasta la torre XIII.

A continuación del Caballero se eleva el edificio destinado a Cuartel de Infantería. Diseñado por el ingeniero Simón Poulet en 1727, constaba de un cuartel de tropas, de un pabellón de oficiales y de una capilla. La fachada meridional se construyó avanzada sobre la línea de muralla del recinto de la Almudaina entre las torres XII y VI, conservando únicamente la torre del Homenaje. Durante la ejecución de la obra fue eliminado el tramo de muralla que separaba el Castillo de la Almudaina, lo que significó la unificación del espacio interior del recinto. Las obras finalizaron en 1729.

La torre del Homenaje, la más alta del recinto, se corresponde con la torre VI y marcaría la divisoria entre el Castillo y la Almudaina. Se edificó en el siglo XIV sustituyendo una torre de la fase musulmana. Es de planta cuadrangular y está construida con sillares regulares de piedra marès. Consta de una base macizada sobre la que se elevan dos plantas. Con posterioridad, entre los siglos XVI-XVIII, se añadió un tercer cuerpo de mampostería de piedra irregular. Las excavaciones realizadas en el interior del basamento demostraron la existencia de una torre anterior de época islámica.

A pocos metros de la torre se construyó la casa del Gobernador. Utilizada como residencia de los gobernadores de la isla, ocupa aproximadamente la mitad sur del Castillo. El edificio es el resultado de distintas fases constructivas iniciadas a partir del periodo medieval cristiano. En su interior conserva elementos de estilo gótico y renacentista, aunque la distribución y las construcciones existentes son en su mayoría del S. XVIII y posteriores. Al siglo XVI corresponde la fachada meridional que se asienta en el espacio existente entre las torres VII y I. Esta última, situada en el extremo oriental, ha sido muy reformada durante las últimas obras.

Recorriendo el Castillo, a través de la calle de la Universitat, se pueden observar las torres II y III que flanquean la entrada principal del recinto. Otras torres conservadas son: la nº IV que limitaba la divisoria con la Almudaina por el lado de la plaza de la Catedral; y las VIII y IX del lienzo de la Almudaina orientado hacia el interior de la ciudad, pero estas últimas no son accesibles por quedar actualmente en el interior de patios privados.

El interior del Castillo no es visitable por encontrarse en obras de rehabilitación para acondicionarse como Parador Nacional.

El Caballero de Santa Bárbara con la puerta de la Bomba y cuarteles; Reproducción de la planta del Castillo y sus edificaciones a finales del siglo XVIII - Ayto. Ibiza
Torres II y III que flanquean la puerta principal del Castillo, hacia la calle de la Universitat - Ayto. Ibiza
El recinto del Castillo en época medieval e identificación de las torres destacando la del Homenaje. - Ayto. Ibiza
Grabado de la torre III realizado por Gaston Vuillier en su visita a la isla en 1890 - Gaston Vuillier, 1990: Les Illes Obliades. Viatge a les Balears. 2ª Edició, Editorial Moll, Mallorca
Visual desde el baluarte de Sant Bernat - Ayto. Ibiza

La Puerta del Soto Fosc

Saliendo del baluarte de Sant Bernat, a la derecha en la unión con la muralla el parapeto, se presenta un ensanchamiento perforado por el hueco de una buhera que protegía la entrada del Soto Fosc situada a un nivel inferior. Frente a la buhera encontramos el túnel que nos dirige a la puerta. El corredor consta de dos tramos, originalmente en rampa, que se cruzan a diferente nivel. En el recodo se abren las entradas a las casamatas del baluarte de Sant Bernat. En el último tramo del corredor, justo antes de la salida, nos encontraremos por debajo de la buhera, pudiéndose apreciar la función de estas defensas verticales para detener al enemigo, los soldados de la fortaleza les podían lanzar proyectiles o disparar con sus arcabuces.

En primer término exterior de la buhera que protegía la entrada del Soto Fosc, situada por debajo - Ayto. Ibiza

La puerta, hacia el exterior, es de pequeñas dimensiones. Rematada por un arco rebajado concebida como un portillo o puerta posterior al amparo del baluarte de Sant Bernat, es casi inapreciable desde el exterior. Conocida tan solo por los habitantes de la ciudad les permitía evacuar la ciudad en caso de ataque. La puerta se construyó por iniciativa de Alonso Rubián, maestro mayor de obras, entre 1576-1578. Originalmente las murallas renacentistas se plantearon con dos únicas puertas: las de Portal Nou y la Puerta del Mar.

Galera incisa en el mortero en el paramento del baluarte de Sant Bernat - Ayto. Ibiza
Puerta del Soto Fosc - Ayto. Ibiza
Panorámica de las murallas dede el Soto - Ayto. Ibiza
Exterior del baluarte del Sant Bernat. Partes de la muralla - Ayto. Ibiza

El Baluarte de Sant Bernat

Fue el último baluarte en acabarse del proyecto de Calvi. Su estructura es semejante a los de Sant Jordi y Sant Jaume con dos casamatas semicubiertas en los flancos en los que se abren dos troneras separadas por un merlón de remate curvo. Con las del flanco de levante se cubría la zona exterior hasta la arista del baluarte de santa Tecla, antes de que se hiciera el Revellín, y las de poniente permitían la defensa del pie de muralla hasta la cara del baluarte de Sant Jordi. Cerca de la gola del baluarte se halla la entrada al corredor de la Puerta de Soto Fosc, por el que se accede al interior de las casamatas. Los parapetos de la plataforma superior no presentan troneras. Originalmente eran abocelados o de alambor curvo, bajos y sin pretil para que sobre ellos pudieran disparar los cañones a barbeta, es decir, directamente por encima de éstos. Con posterioridad se modificaron, convirtiéndolos en parapeto recto con banqueta sobre la que los arcabuceros protegidos por el parapeto disparaban hacia el exterior. En el transcurso de una intervención reciente se recuperó la morfología original de los parapetos.

El baluarte se construyó frente a la torre del Homenaje, la más alta conservada del recinto defensivo medieval. Desde este lugar se domina una amplia panorámica de la costa sur, el paso e islas des Freus con Formentera al fondo y de las torres de costa. Al sureste también se divisan las salinas, fuente de riqueza de la isla desde la antigüedad que contaban con su propio dispositivo de defensa. De tal forma, para la protección de los trabajadores de las salinas se construyó la torre costera de la Sal Rosa en el siglo XVI. Éstos podían ser alertados de la cercanía de naves enemigas desde la torre del Homenaje, que a su vez controlaba las torres de costa de ses Portes, al final de la playa de Salinas, y la de la isla de Espalmador que conectaba con las de Formentera.

Desde el exterior cabe detenerse y apreciar la monumentalidad de las murallas. La sencillez de la obra contrasta con la imagen imponente y poderosa que le confieren la robustez de unos muros, de piedra tallada, con taludes. La mampostería, de piedra caliza, se obtenía directamente del sustrato geológico del puig sobre el que se asienta la muralla. La piedra marès dotaba a la obra de cierta ornamentación y se utilizó para el remate de esquinas, talla del cordón o dovelas para arcos. La cara exterior de la muralla se denominaba escarpa, presentando un muro en talud hasta el cordón a partir del cual se levanta el parapeto o antepecho vertical. Desde lo alto, encaramados en una banqueta construida de piedra, los soldados podían disparar al exterior protegidos por el parapeto.

Constructivamente, las distintas fases de la obra se diferencian básicamente porque en el periodo inicial de Calvi la mampostería de piedra viva aparece rejuntada y recercada con un mortero de cal a la que luego se aplicaba una pátina con aceite de linaza que adquiere un color rojizo que aún conservan algunos paños. Servía para impermeabilizar la superficie de los muros y evitar su deterioro. Encontramos dibujos incisos en la pasta fresca sobre las superficies rejuntadas que representan galeras, molinos, estrellas, cañones.... y algún nombre posiblemente de los obreros de la fortificación. Éstos se pueden observar en los muros exteriores del baluarte de Sant Bernat y del baluarte de Santa Tecla.

El Baluarte de Santa Tecla

Ábside y torre de la Catedral sobre el baluarte de Santa Tecla - Ayto. Ibiza

Se edificó al pie del ábside de la Catedral en los inicios del 1560. Formaba parte del recinto diseñado por Calvi, pero su función defensiva se vio reducida por la ampliación de las murallas proyectada por Fratín y la construcción del Revellín. Con estas obras, parte del baluarte quedó hacia el interior de la ciudad y dejó de ser operativo, aunque mantuvieron su funcionalidad la casamata y la tronera del flanco de poniente que confrontan con el baluarte de Sant Bernat. Su estructura, de tendencia triangular, difiere de los anteriores porque en el interior, bajo la plataforma, se construyeron dos salas. En los flancos presenta sendas casamatas semicubiertas a las que se accede por un corredor con entrada por el lado noroeste, quedando a una cota inferior respecto al mirador de la Catedral. La casamata del flanco suroeste tiene una sola tronera, la del flanco opuesto dos. Durante los últimos trabajos de restauración se han recuperado los parapetos originales abocelados de las caras del baluarte. Los espacios interiores forman parte del Museo Arqueológico de Eivissa y Formentera y están comunicados por unas escaleras con el interior del edificio de la Universitat. Actualmente el museo se encuentra cerrado.

Del flanco noroeste del baluarte parte un lienzo de la muralla que quedó inacabado. Según el planteamiento de Calvi esta cortina se uniría con el baluarte de Sant Joan. Ante la reforma que supuso el proyecto de Fratín la cortina no se terminó. El lienzo inacabado discurre prácticamente paralelo al mirador de la plaza de la Catedral.

Tras la conquista cristiana de 1235, en el entorno a la plaza de la Catedral, en la cima de la ciudad, se erigieron las edificaciones más emblemáticas del nuevo poder establecido. El espacio quedaba constreñido por las murallas musulmanas, razón por la cual las nuevas construcciones se superpusieron y avanzaron sobre las estructuras de la fortificación, ganando espacio al recinto. El primero en erigirse fue la iglesia de Santa Maria, la Catedral desde 1782. El primitivo templo se instaló en un edificio de época musulmana de planta rectangular al que se añadió el ábside y el campanario de estilo gótico en el siglo XIV. La nave fue creciendo con capillas laterales entre los siglos XV y XVI. En el siglo XVIII, antes de instituirse la sede episcopal, tuvo una importante reforma que le confiere la fisonomía que conserva actualmente. Las excavaciones realizadas en el interior del templo permitieron documentar la estructura del primitivo edificio y un tramo de muralla con una torre bajo el ábside gótico. Parte del lienzo que unía esta torre con la nº I del Castillo se descubrió en unos sondeos realizados en la calle de la Universitat. Por otro lado, la muralla hacia el noroeste se encontró por debajo de los edificios de la Universitat y de la Capilla del Salvador.

El entorno de la plaza de la Catedral entre los siglos XIV y XV - Ayto. Ibiza
Edificios emblemáticos de la plaza de la Catedral - Ayto. Ibiza

El edificio de la Universitat, del siglo XIV, era la sede de la institución del gobierno de la isla. Instaurada en 1299 por el rey Jaime II de Mallorca perduró hasta el 1717, aunque el edificio continuó siendo la sede del Ayuntamiento hasta el 1838. En su estructura se integra una de las torres andalusíes. Colindante a este edificio se construyó la capilla del Salvador del gremio de los marineros, datada en 1364. Cabe indicar que la plaza de la Catedral estuvo ocupada por el cementerio desde la erección de la iglesia de Santa María en el siglo XIII hasta el siglo XVIII. La capilla fue comprada por la Universitat en 1702. Desde 1907 ambos edificios se destinaron a albergar el Museo Arqueológico de Eivissa.

Seguidamente a la capilla encontramos una nueva torre que, localizada bajo el mirador de la plaza de la Catedral, es visible frontalmente desde los jardines de la Curia. El lienzo, que continúa por debajo del mirador jalonado por la torre XIV, quedó integrado en la fachada del edificio de la Curia, pudiéndose apreciar su alzado en la esquina del mirador. La primera noticia documental sobre la Curia es de 1435. Constituida como la sede de los tribunales de justicia, se situaba junto a la lonja que ocupaba el mirador de la plaza. Actualmente en la Curia se emplaza la oficina de Información y Turismo, y el Centro de Interpretación Madina Yabisa.

Los lienzos y torres documentadas en este sector formarían parte del frente noreste del recinto superior de la triple muralla. Las torres son de planta rectangular, esencialmente construidas con tapial sobre basamento de sillares de piedra, al igual que los lienzos que las unen de unos 20 m de longitud entre torres. Un ejemplo visible lo encontramos en el Centro de Interpretación en cuyo interior se conserva un tramo de muralla y el basamento de la torre XIV.

El Centro de Interpretación Madina Yabisa

Instalado en el antiguo edificio de la Curia, rememora el nombre de la medina en época musulmana. En su interior se exhiben los restos arqueológicos de la muralla islámica. A través paneles explicativos de carácter arqueológico y de audiovisuales se introduce al visitante en la historia de la isla, y en particular en la evolución urbana de Dalt Vila, mediante una propuesta muy didáctica y atractiva cuyo objetivo es que el público en general pueda comprender la génesis, evolución y valor patrimonial de los distintos recintos fortificados.

Centro de interpretación Madina Yabisa donde se exhibe un tramo de la muralla andalusí - Ayto. Ibiza

A lo largo de la calle Major se construyeron los edificios públicos y privados donde residían los personajes más insignes de la ciudad. Las construcciones, orientadas al norte, se edificaron anexas a las murallas andalusíes incorporando las torres en las viviendas. Según se desciende a la derecha se encuentra una estrecha calle que acaba en sa Portella, única puerta conservada de la triple muralla que daba acceso al recinto superior. La puerta estaba flanqueada por las torres XV y XVI, esta última se trata de una reedificación sobre la estructura original. Bajando por la calle de Santa Maria se pueden observar los volúmenes tanto de la torre XV, conocida como la torre del Canónigo, como de la torre XIV, localizada en la fachada del edificio de la Curia.

Sa Portella - Ayto. Ibiza
Lienzo inacabado del proyecto de Calvi en la Calle de Santa Maria - Ayto. Ibiza

En el recorrido de la calle también podemos ver el exterior del lienzo inconcluso de la muralla renacentista que desde el baluarte de Santa Tecla debía unirse con el de Sant Joan según el proyecto de Calvi. Este tramo rodea exteriormente al primer recinto de las murallas medievales, entre el edificio de la Universitat y de la Curia, terraplenando el espacio intermedio. A causa del fallecimiento del maestro de obras Antoni Jaume en 1561, ahogado en el mar a su regreso de Perpiñan donde el ingeniero Calvi le había dado las indicaciones para continuar con la construcción de las murallas, la obra quedó parada. Calvi, reacio a volver a las islas por su miedo a viajar en un bergantín y por la peligrosidad que entrañaba los asaltos en el mar, murió en 1565. Con la ampliación proyectada por Fratín esta cortina quedó como un elemento fósil de la fortificación renacentista en el interior de la ciudad. El nuevo proyecto también supuso la construcción de nuevas estructuras defensivas como fue el Revellín.

El Revellín

Cerraba el paso comprendido entre el baluarte de Santa Tecla y los acantilados, obstaculizando el paso desde la costa y reforzando tanto la defensa por el sur como hacia al baluarte de Santa Llúcia localizado al norte. Su estructura, correspondiente a la mitad de un baluarte, consta de una cara orientada al sureste y de un flanco con una sola casamata descubierta con troneras que cubren la muralla hasta la cara del baluarte de Sant Bernat. El acceso, realizado desde una puerta abierta en el muro noroeste, confronta con la calle de Santa Maria. Este paramento se asienta sobre la roca donde se encuentran dos cisternas púnicas seccionadas seguramente durante las obras de la fortificación. La obra del Revellín quedó interrumpida hacia el noreste, lindando con el acantilado sobre el que se sitúa el mirador de Plaza de España. Durante la guerra civil española se abrió un túnel que comunica la plaza de España con la zona del Soto. Su trazado presenta el doble codo característico de la entrada a un búnker.

Desde el Revellín hasta el baluarte de Santa Llúcia el gran desnivel del acantilado constituye en sí mismo una defensa natural que hizo innecesaria la continuidad de la muralla, como se puede apreciar desde el mirador de la plaza de España. Al interior de este tramo se construyó el convento de los Dominicos, cuya obra comenzó en 1592. Con la desamortización, en 1835, en el convento se instaló el Ayuntamiento de Eivissa.

En las proximidades del baluarte de Santa Llúcia volvemos a encontrar un lienzo de muralla que regulariza la pendiente del acantilado.

El Baluarte de Santa Lucía

Es el único baluarte diseñado por Fratín. Su ubicación responde a la necesidad de mejorar la protección del puerto, pero también para poder incluir a intramuros el barrio que había crecido sobre el puig de Santa Llúcia fuera de las murallas medievales. Junto con el baluarte de Sant Joan es uno de los más grandes del recinto de Dalt Vila. Difiere del resto de los bastiones en cuanto a que su planta adopta una planta triangular con una sola cara, la norte, y un flanco al oeste proyectado con una casamata descubierta que cubría la cortina del Portal de ses Taules hasta la cara del baluarte de Sant Joan. La casamata no llegaría a acabarse, tal y como se pudo documentar en el transcurso de unas excavaciones realizadas en 2014. En esencia la planta de su estructura se corresponde a la de medio baluarte, porque hacia levante se asienta sobre el acantilado, que se constituye como una defensa natural. Por este lado la plataforma se cierra con un muro de mampostería de menor altura. En la cara que se orienta al puerto se abren un total de catorce troneras en el parapeto, en el vértice se alza una garita con cubierta piramidal. En el interior del terraplén se construyó el Polvorín.

Baluarte de Santa Llúcia en cuyo terraplén se construyó el Polvorín - Ayto. Ibiza
Panorámica de la parte alta de Dalt Vila desde el baluarte de Santa Llúcia - Ayto. Ibiza

El Polvorín

Se construyó a finales del siglo XVI como almacén de pólvora enterrado en el terraplén del baluarte de Santa Llúcia con el fin de protegerlo de los impactos de la artillería y a la vez evitar la expansión de una explosión fortuita. No obstante en septiembre de 1730 le cayó un rayo provocando una gran explosión que causó la muerte a 15 personas y daños considerables a la vecina iglesia de Santo Domingo. Desde entonces se recuerda como “s’any des tro”; el año del trueno. El edificio actual, construido hacia el 1764, es de planta rectangular. Está edificado por debajo de la cota de la plataforma del baluarte, sobre la que tan solo sobresale la cumbrera de la cubierta a dos aguas. Estuvo destinado a usos militares hasta los años 70 del siglo XX, momento en que la propiedad pasó, juntamente con la de las murallas, al Ayuntamiento de Eivissa. Actualmente se utiliza como sala de Exposiciones.

Desde el baluarte de Santa Llucia podemos observar el lienzo de la muralla hacia el baluarte de Sant Joan en el que falta por acabar el cordón y el parapeto de la cortina. Se trata del único tramo proyectado en la época de Fratín. La inclusión del padrastro de Santa Llúcia en la fortificación implicó la construcción del baluarte a una altura elevada, lo que generó problemas en el replanteo de la muralla entre éste y el de San Joan. La considerable diferencia de altura entre ambos pudo ser la causa por la que no llegaría a terminarse el remate de la muralla en este paño. Sin embargo, la gran obra de la fortaleza de la Real Fuerza de Eivissa se consideró acabada en 1585, en tiempos del monarca Felipe II, tal y como recuerda la inscripción que preside la puerta monumental del Portal de ses Taules.