Ávila

Contexto histórico

La ciudad medieval se asienta, a 1131 de altitud, sobre un promontorio granítico que forma parte de las estribaciones meridionales de la Sierra de Ávila o del reborde que cierra, por el E, el Valle Amblés, ámbito geográfico determinado por el mediodía por las Parameras, y por el N, por la referida Sierra de Ávila. El valle es surcado longitudinalmente (O-E) por el río Adaja, curso fluvial que, encajonado y en su discurrir hacia el Duero, contornea por el poniente la estribación granítica en que se localiza la ciudad; al mediodía del caserío el río Chico desemboca en el Adaja.

Formando parte de la Sierra de Gredos, la Sierra de Ávila constituye el escalón de menor altitud y más septentrional del Sistema Central dentro de la provincia de Ávila. De culminaciones planas y sin que se produzca una fuerte ruptura de pendiente, individualiza el Valle Amblés de la llanura sedimentaria de La Moraña.

La ciudad está completamente condicionada por la geografía. La muralla medieval se levanta sobre una crestería granítica, adaptándose a la propia orografía del terreno y desarrollando una planta de cuadrilátero irregular, casi un rectángulo, orientado longitudinalmente y volcada hacia el río Adaja. Ésta es la planta más acertada y casi la única posible que la topografía permitía, reuniendo el diseño más adecuado para la defensa de la porción de terreno que circunda.

Ávila. Panorámica de la ciudad desde Cerro San Mateo
Panorámica de la ciudad desde Cerro San Mateo - Ayto. Ávila

La expedición realizada por Fernando I, en la primera mitad del siglo XI, para recuperar los restos de los mártires Vicente, Sabina y Cristeta y trasladarlos a Arlanza, será una de las primeras referencias documentales de la ciudad de Ávila que, en un territorio aún sin repoblar, conservaría cierta actividad.

Más tardía es la referencia que, en los Anales Toledanos Primeros, se hace a la repoblación de Segovia en 1088, lo que permite aventurar que la de Ávila no sería muy posterior, admitiéndose la fecha de inicio entre 1087 y 1089. Sobre la repoblación de Ávila contamos con un singular y trascendental texto, La Crónica de la Población de Ávila, si bien su redacción tardía (siglo XIII) hace que la información haya que tomarla con cautela. Según este documento, los pobladores de la ciudad procedían de Cinco Villas y Lara, siguiéndoles los de Covaleda, a los que se unirán los de Estrada (asturianos meridionales) y los de Bravezos (del Norte de Burgos o de la Alta Rioja y Navarra).

Lo cierto es que una vez tomada Toledo por las huestes de Alfonso VI, en el 1085, las ciudades al sur del Duero -Ávila, Salamanca y Segovia- serán rápidamente repobladas bajo la responsabilidad política del conde Raimundo de Borgoña, yerno del rey.

Respecto a la construcción de la muralla, en un documento de 1103 se citan las parroquias de San Vicente, San Pedro, San Martín y San Juan, de las que sólo la de San Juan está dentro del recinto amurallado, concluyéndose que la cerca es independiente de la primera estructura habitada, y haciéndose verosímil la imagen que el geógrafo musulmán al-Idrisi hace, a mediados del siglo XII, de la ciudad, apuntando que Ávila no era más que “un conjunto de aldeas cuyos habitantes eran vigorosos jinetes”. Esta falta de precisión y de identificación sobre la existencia de una muralla no se debe de entender concluyentemente como una ausencia de la misma. En cualquier caso, desde 1146 ya existía un encargado del mantenimiento de las puertas y de realizar el cobro de los portazgos, y por ello cabe concluir que existían murallas en esta fecha.

La muralla de Ávila a lo largo de la historia

Con una planta de cuadrilátero irregular, la muralla de Ávila supone una imponente cerca de piedra que engloba 33 has, con un perímetro de 2.537 m., 87 cubos o torres, 2 porteras y 9 puertas. En origen eran 88 los cubos, pero con la construcción de la capilla de San Segundo, en 1595 se pidió licencia a Felipe II para demoler el cubo que se interponía en esta construcción, a lo que el rey dio su consentimiento.

Algunos autores defienden que la muralla medieval se erigió, en todo su perímetro, sobre las ruinas de una cerca de época romana. La arqueología está demostrando que únicamente parte del lienzo oriental se levantaría sobre restos de una cerca anterior.

Ávila. Muralla
Muralla - Ayto. Ávila
Ávila. Lienzo oriental. Puerta del Alcázar
Lienzo oriental. Puerta del Alcázar - Ayto. Ávila

Polémico es también el asignar una datación segura para su construcción. Hay investigadores que, fieles a la tradición, la datan en los últimos años del siglo XI - principios del siglo XII, argumentando que la muralla, por necesidades defensivas, fue imprescindible desde los primeros momentos de la repoblación. Otros autores opinan que la muralla es una obra de la segunda mitad del siglo XII, argumentando que los primeros repobladores reformarían una cerca previa, y con la población asentada y organizada se levantaría la muralla medieval, obra que llevaría gran parte de la segunda mitad del siglo XII, y no los 10 años que la tradición otorga. En apoyo de esta datación están las fechas de fortificaciones vecinas, así como otras fuentes documentales que no mencionan las murallas al referirse a la ciudad en la primera mitad del siglo XII. Sin datos concluyentes, las intervenciones arqueológicas encuadran la construcción de la muralla a lo largo del siglo XII.

La construcción se inicia por el frente más vulnerable, el lienzo oriental, traduciéndose en una construcción muy robusta, con las puertas más grandiosas y muros de 3 m de espesor y 12 m de altura, rematados en antepecho y merlones; cada 20 m se dispone una torre facheada en semicírculo que sobresale 8 m.

En el lienzo septentrional y el poniente las puertas decaen en monumentalidad y en sus torres se observan las huellas de albañiles mudéjares (frisos dentados de ladrillo). El lienzo meridional cambia notablemente, dando sensación de agotamiento (argumento a favor de que la construcción de la muralla hubo de ocupar un dilatado espacio de tiempo): decrece el tamaño del material empleado y las torres son semicilíndricas, de mucho menos volumen y con una disposición más espaciada entre sí.

Ávila. Lienzo septentrional
Lienzo septentrional - Ayto. Ávila
Ávila. Lienzo occidental
Lienzo occidental - Ayto. Ávila

Relevante es observar como en el lienzo este y, puntualmente, en los tramos más orientales de los lienzos meridional y septentrional, los materiales romanos incluidos en la fábrica de los paramentos son muy abundantesiglo Procederían de una gran necrópolis de incineración altoimperial (cistas, cupae, aras votivas, estelas,…), y suponiendo materiales de calidad y encontrándose muy a mano, serían reutilizados en la construcción de la muralla medieval.

Ávila. Lienzo meridional
Lienzo meridional - Ayto. Ávila
Ávila. Canteras a pie de obra en lienzo meridional
Canteras a pie de obra en lienzo meridional - Ayto. Ávila

La apertura de canteras a pie de obra, en la propia crestería granítica sobre la que se levanta la defensa, facilitó la extracción de un porcentaje importante de la materia prima necesaria para la construcción, ahorrando un enorme esfuerzo constructivo. Los frentes de corte de la extracción generarán un escarpe vertical y escalonado, de hasta 3 m que, realzando la altura de la muralla, fortalece la defensa.

En el siglo XVI , aún desaparecidos los peligros de enfrentamiento que habían motivado su construcción, la muralla seguiría cumpliendo importantes funciones (seguridad de la ciudad, control económico, cordón sanitario contra pestes…), razón por la que durante la Edad Moderna se llevarán a cabo en las fábricas profundas reformas encaminadas a su reparación, mantenimiento y conservación, pero también será el momento en el que, desaparecido el peligro de enfrentamiento bélico, se decida desmontar y anular algunas defensas complementarias (barbacanas, fosos, …) que, por otra parte, se mostraban ineficaces ante la maquinaria militar de la época.

Con el siglo XVII la ciudad entra en un largo periodo de decadencia. En este contexto la construcción de obra nueva se verá paralizada, reduciéndose los trabajos en la muralla a pequeñas reparaciones, ninguna comparable a las actuaciones del siglo XVI, y en adelante, y durante casi dos siglos, únicamente se realizarán las reposiciones más urgentes y necesarias. Destacar en el siglo XVIII la adopción de medidas para la recuperación y embellecimiento del entorno de la muralla. Así, por ejemplo, en el lienzo meridional se traza el paseo del Rastro sobre las propias escombreras que se habían ido acumulando durante siglos.

A lo largo de los siglos XIX y XX, las sucesivas intervenciones en la muralla abulense afectaron a todo su trazado. Las reparaciones y restauraciones realizadas con anterioridad a la declaración de Monumento Nacional (24 de marzo de 1884) se caracterizaron por carecer de proyecto de intervención y por ir orientadas a mantener su uso defensivo; los trabajos realizados con posterioridad, tutelados desde el Estado, dispondrán de proyecto redactado por arquitecto e irán encaminados a la restauración y conservación artística de la muralla.

En 1982 el casco histórico de la ciudad es declarado Bien de Interés Cultural, en la categoría de Conjunto Histórico, por real decreto 3940/1982, y en 1985 la UNESCO declaró a la ciudad de Ávila Patrimonio Cultural Mundial.

Un aspecto que no debe pasar inadvertido es la imagen exterior que la muralla ofrecería, y ello porque, durante siglos, el entorno exterior (especialmente el lienzo septentrional y la puerta del Rastro) y consentido por el Concejo, fueron los espacios donde se echaban “las basuras e inmundicias” que se generaban en la ciudad intramuros, procedentes de la limpieza de las calles, de las basuras domésticas, de los residuos industrioso-artesanales y de los escombros resultantes de las demoliciones y reformas de edificios.

Ávila. Vertedero en Teso del Carmen
Vertedero en Teso del Carmen - Fot.1929 Marburg

Cuando las puertas quedaban excesivamente obstaculizadas por la basura y el paso se dificultaba, era necesario adecentarlas, extendiendo los muladares ladera abajo. El vertedero de mayores dimensiones fue el que se generó en torno a la puerta del Mariscal, donde la secuencia estratigráfica identificada en la intervención arqueológica observa que con anterioridad a los siglos XIV-XV apenas se habrían vertido residuos, esto es, los aportes masivos de basuras se realizarían a partir de que las necesidades defensivas inminentes hubiesen desaparecido.

A pesar del esfuerzo realizado en el siglo XVIII para el embellecimiento de la muralla, el vertedero continuará creciendo, generando descomunales taludes a partir de mediados del siglo XIX, coincidiendo con la salida de la ciudad del estancamiento en el que se sumió a principios del siglo XVII, y que conllevó una importante actividad relacionada con la reordenación urbanística, la demolición de antiguos inmuebles y la rehabilitación de abandonadas mansiones renacentistas.

Estos vertederos comenzarán a extraerse hacia mediados del siglo XX, no concluyendo su retirada y explanación hasta los años 70, década en que se ajardinarán las laderas del lienzo norte. Aun así, permanecerán sin retirarse importantes aportes, generándose la imagen actual, distorsionada respecto al aspecto agreste que hubo de presentar la muralla del siglo XII: los vertidos ocultan las canteras que se generaron con la construcción de la muralla y hasta 2,8 m de paño de muralla.

Por último, la arqueología ha permitido corroborar un aspecto que se venía sospechando, y es que el llagueado que se aplicó en origen a la fábrica de la muralla suponía un encintado realzado, en ocasiones cubriente. Este encintado se ha conservado en parte del alzado encubierto, hecho documentado en los cubos nº 17, 18 y 19; en el cubo nº 18 el llagueado se aplica incluso a la fábrica concebida como zarpa de cimentación, luego esta técnica se empleó desde la propia génesis de la muralla.

Un recorrido por la muralla

Ávila. Itinerario
Itinerario - Ayto. Ávila

El alcázar-cuartel

La fortificación abulense, hacia el interior, tendría un segundo cinturón defensivo constituido por los palacios de la nobleza y del clero, sirviendo para defenderse de posibles revueltas populares y/o de inclusiones del enemigo en la ciudad intramuros. El Real Alcázar, reconvertido a mediados del siglo XVIII en cuartel del ejército, sería uno de esos bastiones, levantándose en lo que hoy es la plaza de Adolfo Suárez, punto de inicio de este recorrido.

Emplazado en el extremo SE del recinto amurallado, el alcázar quedaba integrado en la propia defensa: cubo de la Esquina (nº 81), torre del Homenaje (nº 82, cuya línea volada de merlones es el elemento visible más antiguo –siglo XV-, en cuyo interior se abre un espacio abovedado utilizado como espacio interpretativo) y puerta del Alcázar (nº 83 y 84) constituirían el frente oriental del alcázar.

Al margen de los propios elementos constituyente de la muralla, son muy pocos los componentes que se pueden contemplar del antiguo alcázar-cuartel, y ello porque, ante el mal estado de conservación, a mediados del siglo XIX se inician los trámites para la demolición del edificio, concluyéndose el derribo en 1931.

Hacia el interior, en lo que era su antigua planta, hoy se extiende un espacio abierto ajardinado. Flanqueando la puerta del Alcázar, se visualiza a la izquierda, en el paño de la muralla, la impronta de uno de los muros del Alcázar, conservándose, en el flanco opuesto, parte del alzado de un paramento, actualmente funcionando como pretil. Entre las torres del Homenaje y de la Esquina, actualmente cegado, se abría el postigo del Alcázar, que servía de comunicación con la barbacana. En los paramentos interiores se conservan dos chimeneas, y lo que fue un gran vano adintelado.

Ávila. Torre de la esquina, del Homenaje y Arco del Alcázar
Torre de la esquina, del Homenaje y Arco del Alcázar - Ayto. Ávila
Ávila. Escultura zoomorfa vettona
Escultura zoomorfa vettona (SS.V-II a.C) procedente del castro de Las Cogotas. Plaza de Adofo Suárez - Ayto. Ávila

En la plaza se exhibe una escultura zoomorfa vettona que, representando un cerdo (verraco), procede del cercano castro de Las Cogotas (siglos V-II a.C.), en el municipio de Cardeñosa. Se halló extramuros, en el camino de acceso al segundo recinto amurallado del castro. Hacia 1876 fue trasladado a la ermita del Cristo de Cardeñosa. Poco después, por razones de seguridad y por orden de Alfonso XII, será traído a la ciudad de Ávila, hecho que no estuvo exento de polémica. Para interpretar la cultura vettona, se puede visitar la exposición permanente “Vettonia, Cultura y Naturaleza”, ubicada en la sede de la Diputación Provincial de Ávila.

Entre la puerta del Alcázar y la Casa de la Obra Pía de San Martín: algunas transformaciones significativas en el lienzo oriental de la muralla

En 1981 se demuelen los edificios adosados a la muralla entre el arco del Alcázar y la capilla de San Segundo, quedando al descubierto los paños entre los cubos nº 85, 86 y 87, y con ello los elementos que, procedentes de una necrópolis de incineración de los siglos I-II d.C., se reutilizaron en la construcción de la muralla medieval.

A continuación el torreón más poderoso (cubo nº 1), el impresionante cimorro de la catedral construido en “piedra sangrante” de La Colilla (segunda mitad del siglo XII), enorme torreón de forma semicilíndrica, que envuelve la doble girola de la cabecera del templo y que sustituiría un torreón similar al resto de los del frente oriental.

En origen fueron 88 torreones los que conformaban la muralla, pero a finales del siglo XVI se planifica construir una capilla, adosada al frente meridional del cimorro, con el objeto de albergar los restos de San Segundo. Su construcción hubo de superar un importante inconveniente: el cubo nº 88 obstaculizaba la construcción del mausoleo, por lo que, en 1595, se pidió licencia a Felipe II para demoler el cubo, a lo que el rey dio su consentimiento. A partir de entonces la calle Albardería pasará a llamarse de San Segundo y la muralla dejará de tener 88 torreones.

Ávila. Catedral
Catedral Ayto. Ávila
Ávila. Casa de Carnicerías
Casa de Carnicerías - Ayto. Ávila

Entre el cimorro, o ábside amurallado de la catedral, y el torreón inmediato (nº 2), se abría el postigo del Obispo. En 1590-1591, entre los cubos nº 2 y 3, se adosó la Casa de Carnicerías (posterior Peso de la Harina) con la finalidad de disponer de un almacén para vender el vino que entraba en la ciudad, albergando, además, las dos carnicerías mayores (ubicadas en el Mercado Grande y el Mercado Chico). El traslado de las carnicerías conllevó protestas, motivando el retorno a sus lugares de inicio, y trasladándose, a cambio, el peso de la harina (control sobre el grano y harina que entraba en la ciudad), función que desempeñó hasta el siglo XIX

Esta construcción había supuesto inconvenientes para el tránsito por el postigo del Obispo, principalmente al cabildo catedralicio, quejas que llevaron a Felipe II a prescribir, en 1597, el tapiado del postigo y la apertura de una nueva puerta a través de la casa de Carnicerías, quedando el edificio dividido en dos.

En la casa de Carnicerías se ubica la oficina de turismo, abriéndose uno de los pasos principales para la visita de la muralla por el adarve. Al interior queda visible la fábrica de la muralla, la cual se muestra llagueada con un encintado en resalte de mortero de cal, presentando esta fábrica el aspecto que, en origen, hubo de ofrecer la muralla. Esta manera de hacer ha quedado corroborada en la intervención arqueológica llevada a cabo en el lienzo norte, donde los seculares vertederos ocultan parte del alzado de la muralla.

El visitante, además, debe observar la presencia de elementos, reutilizados en la fábrica, procedentes del desmantelamiento de una necrópolis romana de los siglos I-II d.C

Ávila. Encintado original de la muralla
Encintado original de la muralla - Ayto. Ávila
Ávila. Elementos de necrópolis romana
Elementos de necrópolis romana (SS.I-II d.C) reutilizados en el Lienzo Oriental - Ayto. Ávila

También en el siglo XVI, y dentro de la fiebre constructiva derivada de la boyante situación económico-social del momento, se construye, entre los cubos nº 3 y 4, la casa de la Obra Pía de San Martín, cuya finalidad fue comprar cereal para cocer pan los sábados, y repartirlo entre los pobres de la ciudad.

Desde el Cubo nº 4 hasta el de la Mula: una necrópolis reutilizada en la muralla

Avanzando en la visita, desde el cubo nº 4, la muralla cambia de dirección, dibujando un gran entrante que, abierto a los jardines de San Vicente, se continúa ya hasta la torre de la Mula (nº 11).

La fábrica de este tramo de muralla, junto con el comprendido entre el arco del Alcázar y el cimorro de la catedral, supone un muestrario de la epigrafía romana de los siglo I-II d.C. y de los elementos que conformarían los monumentos funerarios de la necrópolis romana de incineración de la ciudad, y que, aunque la arqueología no ha permitido ubicar, se extendería no muy lejos del lienzo oriental de la muralla.

Y es que los repobladores de la ciudad, cuando en el siglo XII plantearon la construcción de la muralla, se encontrarían una gran necrópolis de incineración abandonada, resultándoles muy rentable su desmantelamiento para reutilizar los elementos pétreos, de calidad y de fácil adquisición, en la fábrica de la nueva defensa. Estelas, aras, cápsulas de cenizas, cupae, cornisas, basamentos, columnas, sillares, verracos, etc. se integrarán en la fábrica de la muralla medieval, haciendo del lienzo oriental un museo al aire libre. El viajero disfrutará descubriendo estos elementos.

Pero también desde los jardines de San Vicente se podrán analizar las fases constructivas de la muralla. Rechazado arqueológicamente el que, como algunos autores defendían, todo el trazado de la muralla medieval se levantase sobre una primitiva cerca romana, y al margen de que existan datos que induzcan a pensar que parte del trazado del lienzo oriental pudo levantarse a partir de una primitiva cerca, en la muralla actualmente visible se reconocen diferentes momentos constructivos.

Las torres semicirculares de la puerta de San Vicente, y también las del Alcázar, parecen estar encastradas sobre otras torres anteriores de planta rectangular, perfectamente observables para el visitante. La secuencia estratigráfica documentada en el arco de San Vicente encuadra esta fábrica de sillería en un momento altomedieval, incluso de repoblación, planteando algunos estudiosos la posibilidad de que estas torres respondiesen a una primitiva cerca defensiva que se encontrarían los repobladores o que ellos mismos construirían en un primer momento. A estas torres se han querido asociar algunos basamentos de muralla documentados en el conocido como Jardín de Prisciliano.

Sin contar con la realización del muro de apoyo del almenado, más evidente son dos fases constructivas perfectamente apreciables desde el lugar en que nos encontramos. En una primera fase, en el siglo XII, se levantarían los cubos semicirculares, sobresaliendo por encima de los lienzos rectos y, por tanto, de un primer nivel de adarve, desde los que se accedería a las torres por escaleras. La fábrica de esta fase se caracteriza por la reutilización de materiales extraídos de la ya citada necrópolis romana.

Una fase final, en un momento aún no determinado, elevaría los lienzos rectos hasta la cota de las terrazas de los cubos, dejando ocultas las escaleras por las que anteriormente se accedía a los cubos, escaleras visibles en los lienzos norte y occidental, en los que no se producirá este recrecimiento de los paños. Ya no se utilizarán piezas de la necrópolis (en granito gris), ejecutándose en mampostería de granito pardo, el mismo empleado en los otros tres lienzos de la muralla.

Ávila. Fases constructivas de la muralla
Fases constructivas de la muralla - Pedro Feduchi
Ávila. Museo provincial adosado a muralla
Museo provincial adosado a muralla - 1925 Ed. Arribas

Avanzando en el recorrido, todavía en los jardines, en el denominado jardín de Prisciliano junto a la puerta de San Vicente, se excavaron un horno cerámico y otro de vidrio datados en los siglo IV-V d.C. En este espacio arqueológico al aire libre, además se conservan el zócalo de una estructura habitacional del siglo I-IV d.C., y una edificación de planta rectangular encuadrada entre los siglos IV-VII; parte de una barbacana construida en el siglo XV y de un revellín introducido con motivo de las Guerras Carlistas, así como cimentaciones del edificio que fue sede del Museo Provincial de Ávila en la primera mitad del siglo XX

El lienzo norte: una topografía oculta

El cubo de la Mula supone el punto de inflexión de la muralla, iniciándose el lienzo septentrional, en cuya fábrica las piezas romanas son testimoniales y las dos puertas que en él se abren, decaen en grandeza y monumentalidad. Además, en este lienzo, como en el occidental, se constatan las huellas de los obreros mudéjares: los cubos están coronados, por debajo de la línea de almenado, por frisos de ladrillo.

Llama la atención, en los cubos nº 12, 13 y 14, la existencia en la base de una fábrica de pequeña mampostería tomada con mortero de cal, y que en algún momento fueron interpretadas como fundamentos anteriores a la época medieval, posiblemente de época romana, hipótesis que se hacía extensiva a un estribo existente en la base del cubo nº 15; el cubo nº 16 también presenta unos estribos. Las diferentes intervenciones arqueológicas han rechazado esta posibilidad, encuadrando estos estribos o refuerzos a finales del siglo XIX, en relación con diferentes reparaciones de la muralla.

Ávila. Frisos mudéjares en cubos del Lienzo Norte
Frisos mudéjares en cubos del Lienzo Norte - Ayto. Ávila
Ávila. Arco del Mariscal
Arco del Mariscal- Ayto. Ávila

Así se llega a la conocida como puerta del Mariscal, abierta en el paño entre los cubos nº 17 y 18. Esta puerta, en arco apuntado, hubo de ser abierta, o al menos remodelada, en un momento posterior a la construcción del lienzo, posiblemente ya a principios del siglo XIII.

Observando el paramento, se podrán apreciar dos fases, lo que podría indicar que se tiró parte del lienzo con posterioridad para abrir una puerta: en la parte superior de su arco presenta una anómala discontinuidad en los niveles de las hiladas y la rotura del lienzo, en donde se produjo la unión, corre desde la jamba este de la puerta hasta el adarve, con la suficiente inclinación como para poder manifestar esta anomalía.

Continuando con el recorrido alcanzamos la puerta de San Silvestre o del Carmen, único acceso oblicuo de la muralla, con la puerta protegida por dos torres cuadrangulares, con aspilleras, construidas en sillería de granito gris.

La torre meridional (nº 28) fue intervenida arqueológicamente, identificándose, a manera de cuerpo de guardia, un primitivo cubo semicircular y diáfano de época medieval; en el siglo XIX se colmata con escombros. A finales del siglo XV- principios del siglo XVI será embutido por un torreón cuadrangular, concibiéndose una puerta con arco escarzano.

El recorrido de la muralla por el adarve, permite visitar el cubo semicircular, advirtiéndose la fábrica de calicanto vertido sobre un encofrado.

Las fusileras que, construidas en ladrillo, aún se conservan en parte de la línea de almenaje, hay que relacionarlas con las obras de fortificación que se llevaron a cabo, en 1937, con motivo de las Guerras Carlistas. Estos refuerzos formaban parte de un proyecto que incluía baterías para artillería en la base de la muralla protegiendo los accesos, además de refuerzos de los lienzos y clausura de puertas secundarias.

Ávila.Puerta del Carmen
Cubo semicircular envuelto en cubo cuadrangular. Puerta del Carmen.- Ayto. Ávila
Ávila. Fusileras
Fusileras introducidas con motivo de las Guerras Carlistas- Ayto. Ávila

Antes de adentrarnos en la ciudad, el visitante debe hacer una retrospección en el tiempo. Y es que al menos desde el siglo XIV, cuando las necesidades defensivas habían remitido, las laderas del lienzo norte fueron lugares señalados por el propio Concejo para verter las basuras, residuos y escombros que en la ciudad se generaban. Cuando las puertas quedaban excesivamente ocupadas por la basura y el paso se dificultaba, los muladares se extendían ladera abajo. Este proceder continuó hasta bien avanzado el siglo XX.

Mediado el siglo XX comienza la retirada y explanación de escombros, no concluyendo hasta los años 70, década en que se ajardinarán las laderas, adoptando la imagen actual. Pero permanecieron sin retirar potentes aportes que continúan ocultando las canteras generadas con la construcción de la muralla, y hasta un alzado de 2,80 m de paño de muralla, ocasionando una visión actual muy diferente a cómo hubo de ser en origen. El itinerario concluye intramuros, en las conocidas como bóvedas del Carmen, caballerizas del palacio renacentista del linaje de los Vela que permaneció en pie hasta mediados del siglo XX, momento en que, dado su estado ruinoso, es demolido.

Ávila. Muladares en Lienzo Norte
Muladares en Lienzo Norte - Fot.Mayoral, 1920
Ávila. Bóvedas del Carmen
Bóvedas del Carmen- Ayto. Ávila

En el año 2001 se excavan arqueológicamente, convirtiéndose en un espacio expositivo, que alberga, entre otras piezas, los únicos elementos constructivos que se conservan de la Alhóndiga (edificio que, costeado por el Concejo y Cabildo, se construye en 1590 a partir de la torre meridional de la puerta del Alcázar, con la finalidad de servir de silo de cereales panificables; es derribada en 1870).